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GRISELDA CERVANTES RODRÍGUEZ

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Gris aprendió desde niña que la vida es una oportunidad para crecer, luchar y caminar a objetivos. Entre sus ocho hermanos, brilló con una fuerza especial, desde muy joven fue clave en su familia, apoyando a su madre y hasta el presente a sus hermanos. Su padre laboraba como ferrocarrilero, pero no tenía estabilidad con su familia no cubría las necesidades del hogar, por lo que su madre con conocimientos de costurera laboraba como proveedora de su familia, sus hijos fueron su equipo de trabajo, entre todos cooperaban.

A los diez años, la pequeña Gris comenzó a vender gelatinas en las calles cercanas a su hogar, lo que para otros sería un juego, para ella fue el inicio de una vocación: el comercio. Con su madre y hermanas, expandieron el negocio, agregando la venta de empanadas. La pasión por las ventas se convirtió en su modus vivendi, a los 13 años ya comercializaba productos de una reconocida marca de cosméticos. Con determinación, a los 15 años ingresó al mundo laboral formal, desempeñándose en distintos rubros: secretaria, auxiliar contable y contadora encargada de conciliaciones bancarias. Cada experiencia la formó y adquirió nuevas habilidades, fiel a su esencia emprendedora, encontró en cada espacio una oportunidad para vender hasta ropa a sus compañeras.

El destino la llevó a encontrarse con Fernando su gran amor, y años después su socio con quien construiría su proyecto de vida, formaron una familia y tomaron decisiones que marcarían su rumbo. Gris dejó el trabajo formal para dedicarse a su hogar, sin abandonar jamás su instinto comercial, continuó con la venta de empanadas y juguetes en la temporada navideña, continuó impulsando su independencia económica. “salía a la calle a vender las empanadas empujando la carriola con mis dos hijas”

Con el tiempo, el esfuerzo rindió frutos. La reputación que había construido como vendedora le abrió nuevas puertas, la buscaron de una empresa para que comercializara sus productos. Como dice el dicho no hay mal que por bien no venga. Cuando nacieron las gemelas ya sumaron cinco hijas. Fue necesario hospitalizarlas, gran preocupación Fernando su esposo se quedó sin empleo. Preocupados por salir adelante, platicaron y se les ocurrió vender materiales para la industria de los muebles, comentó Gris “Mi casa era la bodega ahí iniciamos entre las hijas, los muebles y los materiales, cada día teníamos más clientes”

El negocio fue creciendo, en 1997 nació Herrajes y Materiales de Occidente, la compraventa de materiales. Hoy, su empresa es un referente en la industria de la carpintería y la fabricación de muebles. Griselda y Fernando tienen un rol bien definido: “Fernando es el Director General, y yo soy la Gerente” el equilibrio: el crecimiento empresarial y el desarrollo humano. Gris siempre capacitándose en áreas como Desarrollo Humano, Administración de Materiales, Liderazgo, Recursos Humanos, Neurolingüística, Norma de Calidad, Desarrollo Empresarial, Inteligencia Emocional, entre otras.

La empresa ha crecido y no han perdido su esencia humanista, Gris es muy empática con su personal, los escucha, si tienen un problema familiar trata de solucionarlo, hasta los refiere a terapia. Su equipo de trabajo recibe capacitación constante, también cuenta con apoyo emocional, cursos y talleres y cuentan con comedor con alimentos saludables. Ella entiende que el bienestar es clave, como muestra de agradecimiento, cada año les ofrece un viaje a la playa. En el reparto de utilidades, sus colaboradores reciben ganancias generosas, ella siempre ha creído en la justicia y la gratitud. Están conscientes que si el personal está satisfecho logran una buena sinergia.

A pesar de sus múltiples responsabilidades, nunca ha descuidado su papel como madre y abuela. Con cinco hijas y trece nietos, cada reunión parece una fiesta con los yernos incluidos. Cocinar para su familia y viajar juntos son algunas de sus mayores alegrías. Cada año, junto a su esposo, visita el viejo continente para fortalecer lazos con sus proveedores, mientras Fernando viaja a China en busca de nuevos productos para importar.

Hoy, después de años de trabajo incansable comparte sus planes: “tengo planeado bajar la velocidad, dedicarme a mí, no correr tanto, no levantarme tan temprano, he preparado al personal quiero delegar funciones y disfrutar más de la vida” Su empresa es más que un negocio es el reflejo de su historia, el fruto de su esfuerzo, y el hogar que ha construido junto a su familia. Acaba de recibir el reconocimiento “Galardón a los Forjadores de México”

www.rosachavez.com.mx

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