FAMILIA
El sentido de pertenencia, una necesidad básica
Publicado por Dra. Rosa Chávez en martes, abril 4, 2023 · Revista Fiancee
La conducta humana estará siempre condicionada a la percepción que se tenga sobre la satisfacción o la no satisfacción de las necesidades reales individuales, así como de la interpretación emocional que registre el cerebro.
La felicidad no es lo que nos pasa, sino la interpretación que damos a lo que nos pasa, depende de la forma en cómo asimilamos la realidad, de la capacidad de orientar lo que percibimos en el entorno que nos rodea. Los seres humanos tenemos un grupo de necesidades: fisiológicas como comer, dormir, proteger el cuerpo de los cambios de clima, beber agua para hidratar los órganos, incluso el cerebro. Cuando estas necesidades no se satisfacen, el individuo puede desarrollar la fuerza brutal. Al hombre hambriento poco le importa la ternura, el respeto, puede agredir en busca de alimento; pero, los que roban bienes materiales, los ladrones, esos no roban por hambre.

En el otro grupo de necesidades humanas se encuentran las afiliativas: ternura, amor y el sentido de pertenecer. El sentido de pertenencia a la familia, a los grupos, la cultura, a nuestro género, son parte de las necesidades importantes del crecimiento. Con la globalización vemos muchos cambios, inmersos en la cultura disruptiva, muchos individuos, hombres y mujeres, no encuentran el sentido de pertenencia al género masculino y femenino, hoy se llaman no binarios.
Otra necesidad es la satisfacción de la propia estima, la autoestima (en inglés self steem). Esta no necesita de estudios, títulos universitarios, posición social, ni económica. No es lo que los otros reconozcan en nosotros, es la sensación de confianza que se tiene en sí mismo, el valor personal y sentirse útil a los demás, además, el darse cuenta de las habilidades y debilidades que tenemos, aceptar el color de nuestra piel, estatura, en fin. No hay alta estima, dice el dicho popular: “Dime de qué presumes y te digo de qué careces”.
Los mexicanos tenemos otra necesidad muy intensa, la de amistad, tener amigos, nos encantan las reuniones: la fiesta, comer, bailar, cantar, beber. En el área laboral se nota en la ‘chorcha’, les importa más platicar que atender a los clientes. Pocos individuos tienen comunicación intensa con su familia, por eso la necesidad de hacerlo con los amigos; los hijos se quejan de que sus padres solo los reprenden.
Para entender el sentido de pertenencia en las relaciones de pareja, un ejemplo muy común podría ser un matrimonio no planeado. Lina quedó embarazada a los 17 años, una relación casual, no estaban enamorados, sus padres obligaron a José, de 19 años, a que se casaran. José cumplía con lo mínimo como proveedor, se gastaba el dinero en alcohol con los amigos. Lina se daba cuenta de que le era infiel con varias mujeres. A los dos años tuvieron otro hijo. Linda sufría intensamente por el maltrato y la falta de amor de su pareja, hasta que decidió trabajar, recuperó su autoestima y tomó la decisión de divorciarse.
La realidad en la vida adulta depende de cómo deciden percibirla. La felicidad no es la suma de alegrías y placeres, depende de cómo superamos las heridas y dificultades, los traumas de la infancia. Si se niega el sufrimiento la mente pierde la capacidad de poder afrontarlo y superarlo, es un aprendizaje constante, no atraparse en el dolor, en la frustración, superar los conflictos y las emociones negativas.
Las emociones que nos perjudican se deben al pensamiento consciente y otras veces inconsciente, pero, se pueden reeducar los pensamientos. La mente es un flujo de experiencias subjetivas como dolor, placer, ira, amor. Las experiencias mentales están constituidas por sensaciones, emociones y pensamientos que surgen como una ráfaga, van y vienen.
La mente cambia constantemente y la conciencia es la realidad concreta que atestiguamos en cada momento. La conducta humana está condicionada a la satisfacción de las necesidades básicas, así como a la interpretación emocional que haga el cerebro. Los patrones de conducta se aprenden por imitación, el sentido de pertenecer. El niño observa el comportamiento de los demás y cuando está en una situación similar imita el comportamiento, las conductas actúan en automático, son más contundentes que las palabras. ¡No fumes, no bebas alcohol, no mientas!, le ordena el padre al hijo y tal parece que le dice, repite como fumo, como miento.
El sentido de pertenencia es la conciencia de formar parte de un grupo en el que adquirimos modelos de referencia que influyen directamente en la formación de nuestra personalidad. La pertenencia se crea cuando muchas personas comparten una red común de historias, por ejemplo, celebrar los cumpleaños con un pastel, las piñatas repletas de dulces, la navidad con una posada, el Día de Gracias con un pavo, en fin. Los parientes y vecinos repiten lo mismo que otras generaciones, así se confirma la red de sentido, de esa forma se comparten las creencias.
Con el transcurso de las décadas y siglos, la red de sentido se desenreda y se tejen otras nuevas, ahora con las redes sociales, se están perdiendo las costumbres para imitar otras culturas. La historia nos cuenta lo que sucede en cada época, el problema es lo que les trasmiten a los niños en las clases de historia, los conflictos en los que el fin justifica los medios, la lucha de poder, unos contra otros: la revolución, la guerra cristera, la lucha por la independencia, las traiciones, la conquista. La guerra que sufre Ucrania y que en estos tiempos de búsqueda de paz no tiene sentido. Poco o nada de los periodos de paz, bueno, hasta el Himno Nacional señala en una estrofa: “Mexicanos al grito de guerra”. La historia y los símbolos como el escudo, la bandera, el folclor es lo que le da sentido de pertenencia a sentirnos mexicanos. Hace falta contar historias de paz, de éxito.
El sentido de pertenencia se adquiere en la familia, inicia con la pareja que se compromete en una relación amorosa tienen objetivos en común: tener hijos, comprarse una casa, un carro y desean que sus hijos acudan a la universidad. En el opuesto, las familias disfuncionales, están desintegradas, los hijos no saben quién es su padre, la madre es la proveedora, sale a trabajar y se quedan solos. Los que emigran de poblaciones pequeñas en busca de trabajo pierden sus raíces, la familia y el pueblo que les da contención. Al no encontrar el sentido de pertenencia se reúnen con la pandilla, para pertenecer pintan bardas, ingieren drogas y hasta se vuelven narcomenudistas. En las familias disfuncionales los hijos sueñan en la familia ideal, en el país ideal, en cuanto pueden se alejan de su familia y de la tierra que los vio nacer, de manera que pierden el sentido de pertenencia.
Los pobres tienen necesidad de ser escuchados, necesitan sentido de pertenencia, “apegos”. Los que piden en las calles, los que viven en las colonias marginadas, no cuidan sus pertenencias. En la psicología comunitaria nos damos cuenta de personas generosas, asociaciones civiles les obsequian ropa, zapatos, pero, al no tener apegos, la utilizan y la tiran a la basura, no tienen la costumbre de lavarla y volverla a utilizar como lo hacemos la mayoría. Otro ejemplo, los migrantes, van por el desierto, por tren, caminando en busca de la tierra prometida, del sueño americano, dejan su familia y pierden todo sentido de pertenencia.
Con la pena, los jóvenes de hoy pegados a los dispositivos son una generación carente de pertenencia. También se observa en el trabajo, en la rotación de personal, en la baja productividad. Pertenecer es una necesidad humana y de los animales, es necesario formar vínculos, estados mentales y emocionales que surgen al compartir las mismas experiencias, valores, metas, costumbres y creencias.
Recomendaciones
- Antes de permitirles a sus hijos viajar y vivir en otro país, muestrales sus raíces, sus costumbres, el folclor, la comida, sus artesanías. Los extranjeros aprecian más lo nuestro.
- Te pregunto, ¿tienes un espacio en tu casa en el que te sientas relajado? De no ser así, tu casa será un hotel solo llegas a dormir. Si la casa está en desorden se vuelve un lugar que expulsa a la calle.
- Otra pregunta, ¿te agrada tu pareja?, ¿tu vida?, ¿tu trabajo? Si la respuesta es no, no desperdicies la vida, siempre estarás enfermo, infeliz. Toma consciencia y cambia. Puede que seas tú, o cambia de personas, de trabajo, de ambiente.
- ¿Eres pesimista? Seguramente lo aprendiste en tu familia, cambia tu percepción, encuentra lo bello y noble de la vida, observa a la naturaleza como se renueva y nos da muchas lecciones.
* Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Visita su sitio web: www.rosachavez.com.mx Síguela en: https://www.facebook.com/DrRosaChavez y https://www.facebook.com/Tratamientointegral/ Comentarios a la autora: rosamchavez@hotmail.com
Categoría: Portada, Salud · Etiquetas: Amigos, círculos sociales, conducta, Confianza, Felicidad, Psicología, redes familiares, Rosa Chávez, sentido de pertenecer, sentido de pertenencia, Terapia
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Que tu medicina sea tu alimento
El excesivo énfasis puesto en el método científico y el pensamiento analítico y racional ha provocado actitudes profundamente antiecológicas. La naturaleza de la mente racional es un obstáculo para la comprensión de los ecosistemas. El pensamiento racional es lineal, la conciencia ecológica surge de la intuición de un sistema circular. La sabiduría intuitiva es una característica de las culturas tradicionales, los indígenas, las tribus, en donde la vida se organiza en torno a una conciencia del medio ambiente.
La cultura moderna ha descuidado la sabiduría intuitiva, se ha enfocado en lo racional, en la ciencia y la tecnología. Dejando en el opuesto a la sabiduría, la espiritualidad y la ética. El progreso de la civilización ha descuidado el campo, la agricultura, los alimentos de la tierra, es preocupante. Elon Musk el hombre más billonario del mundo tiene el proyecto de formar una comunidad de personas en marte, pero hace falta que los gobiernos se enfoquen en los gases contaminantes que emanan de los vehículos y de la fabricas que dañan el ecosistema; los efectos climáticos están afectando a todo el planeta.
La medicina y la farmacología son arma de dos filos, el exceso causa iatrogenias. La medicina biomédica se ha especializado que ya existen robots para las cirugías. Pero se ha olvidado como entender el lenguaje del cuerpo, cómo servirnos de los síntomas para llegar al conocimiento y lo que dicen las emociones. La idea cartesiana se extendió, consideró a los organismos vivientes como máquinas formadas de diferentes partes.
La medicina hipocrática representa un tratado de ecología humana, la máxima: “que tu medicina sea tu alimento y tu alimento sea tu medicina” es un tratado de ecología humana. En su libro, Hipócrates expuso cómo el bienestar del individuo está influido por los factores ambientales: la calidad del aire, el agua, los alimentos, el territorio y las costumbres culturales. Subraya además la correlación entre los cambios repentinos de estos factores y la aparición de la enfermedad. En la vida moderna la adaptación a tantos cambios nos causa estrés y ansiedad.
La salud requiere un estado de equilibrio entre las influencias ambientales, el modo de vida. los componentes de la naturaleza humana, el equilibrio químico, hormonal, y la interdependencia del cuerpo y del alma (la psique, el consciente y el inconsciente). El término terapia se refiere al que asiste, al que favorece el proceso natural de la curación. Los escritos médicos dejaron como legado el juramento Hipocrático que sigue siendo el ideal de los médicos.
Revisemos la medicina china los conceptos del yin y yang son el punto central. El universo, el natural y el social se encuentra en estado de equilibrio dinámico y todos los componentes oscilan entre los dos polos arquetípicos. El individuo sano y la sociedad son partes integrantes de un orden estructurado, la enfermedad es una falta de armonía a nivel individual o social. Utilizan un sistema llamado Wu Hsing, los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua, y como influyen y en correspondencia: las estaciones, las influencias atmosféricas, los colores, los sonidos, las partes del cuerpo, los estados emocionales y las relaciones sociales. El sistema es la base del diagnóstico, la enfermedad y el tratamiento. El concepto de pulmón abarca, el aparato respiratorio, la piel y las secreciones, los pulmones están relacionados con el metal, el color blanco, con los sabores picantes, con la angustia, el negativismo y la depresión. El ch´i ó fuerza vital mantiene con vida a la persona, sigue el camino de los meridianos que corresponden a los órganos, los síntomas aparecen cuando no circula en equilibrio. El desequilibrio surge con el descuido en la alimentación, la falta de sueño, de ejercicio, los conflictos familiares, de la sociedad y los cambios de estación. Para su curación utilizan la herbolaria, los masajes, la moxibustión, y la acupuntura, muy conocida en occidente por el uso de agujas para estimular el flujo del ch´i.
La salud es un estado de bienestar. Se ha vuelto tan común llamar paciente a la persona, lo que significa: pasivo, dependiente, Obediente. En la actualidad al enfermo le piden cantidad de estudios costosos, lo atiborran de fármacos, pero no se enfocan en las causas de su malestar. Los síntomas son el lenguaje del cuerpo, la enfermedad tiene que ver con un todo: biológico, psicológico, emocional, social, y hasta espiritual. Los psicólogos nos encargamos de encontrar las causas de su malestar, conflictos y para acompañar en el proceso.
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Los 7 saberes para la educación
La educación que recibimos quienes hoy somos abuelos es muy diferente a la que reciben nuestros nietos. Mi madre platicaba que ellas mismas elaboraban sus cuadernos; es decir, los cosían con hilo y aguja, pues no había engrapadoras ni se vendían cuadernos como los conocemos actualmente. La educación primaria incluía apenas dos o tres años de estudio, suficientes para aprender a leer y escribir.
La educación formal avanzó rápidamente y hoy contamos con una gran variedad de carreras universitarias. El menú de opciones es tan amplio que muchos jóvenes no saben cuál elegir.
La educación del presente y del futuro genera incertidumbre. Niños y jóvenes están atrapados en la tecnología. Ya no se quejan de estar aburridos: los padres les prestan el celular o utilizan una tableta, y desde los dos o tres años saben mover imágenes con un dedo. La pregunta es si han ganado o perdido habilidades.
En las reuniones familiares e incluso durante los alimentos, muchos no observan ni disfrutan lo que llevan a la boca porque no apartan la vista de la pantalla. Se ha convertido en una adicción socialmente aceptada. Los padres muchas veces no perciben lo que se está perdiendo: el sentido común, la creatividad, la capacidad de socializar, la tolerancia a la frustración, la empatía, el diálogo y la reflexión.
También se ha reducido la importancia del deporte y del juego libre, espacios donde los niños aprenden a trabajar en equipo y donde incluso nace el liderazgo. Lo he observado en mi consultorio. Tengo bloques de construcción tipo Lego y, mientras dialogo con los padres, entrego el recipiente al pequeño. En pocos minutos se aburre y pide el celular.
Todo ha evolucionado de manera vertiginosa. Hoy contamos con la inteligencia artificial (IA). Muchos la consideran una maravilla; otros la observamos con preocupación. Esta tecnología tan avanzada desplazará numerosos empleos. Los escritores, por ejemplo, estamos inquietos: basta con proporcionar un tema para que la IA genere de inmediato un texto completo.
No es que la IA sea creadora en sentido estricto; trabaja a partir de información previamente publicada y disponible. Los jóvenes pueden realizar tareas escolares sin esforzarse en buscar información o desarrollar sus propias ideas. Además, representa un gasto adicional, sumado al servicio de internet, correo electrónico y otras plataformas digitales. No es casualidad que los propietarios de estas tecnologías se encuentren entre las personas más ricas del mundo.
Los 7 saberes de Edgar Morin
El sociólogo y filósofo francés Edgar Morin, autor de más de cuarenta libros, afirmó:
“Jamás hemos tenido tantos conocimientos múltiples sobre lo humano y sabemos menos qué es el ser humano.”
Recientemente falleció a los 104 años. Hasta sus últimos días permaneció atento al mundo y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento.
Como ocurre con muchos intelectuales, tuvo detractores; sin embargo, con el paso de los años, muchas de sus ideas fueron reconocidas y valoradas. Para quienes se preguntan si las personas mayores pueden enamorarse, Morin es un ejemplo: a los 79 años estaba tan enamorado como un adolescente.
Proveniente de una familia judía, formó parte de la resistencia contra el nazismo y fue crítico del estalinismo. Participó activamente en debates sobre globalización, tecnología, ciencia y ecología. Estudió Historia, Geografía y Derecho, y se desempeñó como investigador en importantes centros académicos de Francia.
Morin también señaló:
“A pesar de la multiplicidad de información y saberes sobre todos los temas, no comprendemos hacia dónde nos conduce el mundo.”
Y agregó:
“Lo que conocemos son fragmentos separados de un rompecabezas; nos cuesta ver que los elementos están asociados y no sabemos cómo vincularlos.”
Por ello, hizo un llamado ético a la cooperación, la fraternidad y la construcción de un mundo más humano y optimista.
Los siete saberes para la educación del futuro
1. Aprender a reconocer los errores y las limitaciones del conocimiento.
Comprender que el conocimiento humano es imperfecto y que debemos cuestionar nuestras certezas.
2. Los principios del conocimiento pertinente.
Conectar, contextualizar y articular los saberes para comprender la realidad de manera integral.
3. Enseñar la condición humana.
Comprender al ser humano en toda su complejidad: biológica, social, cultural y emocional.
4. Enseñar la identidad terrenal.
Tomar conciencia de que todos habitamos un mismo planeta y enfrentamos desafíos comunes.
5. Enfrentar las incertidumbres.
Educar para navegar lo inesperado y lo incierto. La pandemia nos mostró una realidad que nadie había contemplado: el dolor por la pérdida de seres queridos, los hospitales saturados, las despedidas imposibles, la educación y el trabajo a distancia. Muchas familias perdieron sus negocios. Por ello, es fundamental enseñar resiliencia, encontrar sentido al dolor y evitar quedarse atrapados en el sufrimiento.
6. Enseñar la comprensión.
Fomentar la empatía, la escucha, la solidaridad y el respeto a las diferencias. Esto incluye la inclusión de las personas con discapacidad, el respeto a la diversidad cultural y la comprensión de quienes se ven obligados a migrar debido a la violencia o la guerra.
7. Cultivar la ética del género humano.
Formar ciudadanos responsables con su entorno, con la humanidad y con la ecología. La palabra ecología proviene de la idea de “eco-casa”: el planeta es nuestra casa común y debemos cuidarlo.
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Las Adicciones, el buscador desorientado
Las adicciones y sus consecuencias se han convertido en un problema de salud pública. Las enfermedades cardio vasculares, respiratorias y el cáncer son consecuencia del tabaquismo; el sida por el contacto sexual sin protección, las neurológicas y los trastornos mentales por las adicciones a narcóticos. Pero también existen las adicciones legales esas que se venden con receta y también las consiguen en el mercado negro.
Los padres y familiares desesperados, frustrados con coraje por las conductas de sus hijos, que dejan los estudios, el trabajo, les roban dinero y algunos objetos para venderlos. Los padres recurren al internamiento, centros de tratamiento llamados anexos en dónde aplican el programa de AA, las cuotas son accesibles. Los tratamientos son entre sus pares, algunos recuperados ofrecen sus servicios, tienen la idea que el maltrato es parte de la recuperación. He tenido pacientes que me han comentado: “llevo cinco anexos y en cuanto termino el programa vuelvo a drogarme, incluso me he escapado, hay mucho maltrato y castigos severos, usted es la primera psicóloga”.
El adicto es un buscador, un buscador desorientado, no sabe que busca. Carece de sentido de pertenencia a su familia, a su entorno, a su país. Busca placer, sentir felicidad, evadirse de su realidad, de él mismo. Va en búsqueda de algo, el paraíso, algo que trascienda su realidad cotidiana, lo que no soporta. La adicción es un sustituto de una verdadera experiencia de gozo.
Los seres humanos tenemos la necesidad de experimentar éxtasis (una clase de dicha que trasciende la realidad cotidiana). Fedor Dostoievski, el escritor ruso famoso por novelas como Crimen y Castigo, Los Hermanos Karamazov, afirmó que las personas necesitan tres experiencias en la sociedad a la que pertenecen: duda, misterio y guía espiritual, esas tres experiencias son más importantes que las necesidades materiales. Tiene razón, nos damos cuenta en las personas que buscan riqueza material siempre sienten un vació, quieren más y mientras más riqueza acumulan, se incrementa el miedo a perder sus bienes. En la vida moderna nos damos cuenta de la ambición de los capos del narcotráfico, mientras se incrementa su poder necesitan más armas y más territorio, están fuera de la realidad, a la defensiva con delirios de persecución, pierden el sentimiento de culpa, se incrementa el vacío aún en la abundancia material.
¿Qué significan las recomendaciones de Dostoievski? *Duda, es la búsqueda de conocimiento, de investigar el porqué de las cosas. El fundamento de la ciencia radica en la búsqueda sistemática y verificable del conocimiento sobre la realidad, mediante la observación, la experimentación y la formulación de teorías que expliquen los fenómenos naturales. *Misterio se refiere a algo desconocido, enigmático que despierta curiosidad, intriga. Los misterios abarcan una amplia gama de temas, desde eventos inexplicables hasta secretos guardados. Es el objetivo de las novelas, las películas, mantener el misterio. *Guia espiritual, se refiere a un consejero, el padre, la madre buena que explica, que comprende; un sacerdote, un pastor, un psicólogo, un maestro.
El principio del placer es una fuerza impulsora en el comportamiento humano se manifiesta desde al nacimiento y a lo largo de la vida, tratamos de evitar situaciones que causan dolor e incomodidad. Los individuos están motivados por la gratificación inmediata y la satisfacción de sus deseos, lo primero, las necesidades básicas, son esenciales son necesarias para sobrevivir: alimento, agua, salud, afecto y seguridad.
Cuando se pierde el contacto con las fuentes internas saturados de insatisfacciones, de felicidad como en la etapa de la adolescencia, es fácil atraparse en adicciones en cualquiera de sus formas, algunos llegan por curiosidad, por frustración. Incluso por jugar en el celular, por beber cerveza, cualquier experiencia que brinde placer despertará el deseo de repetirla, al principio es voluntaria, después se convierte en una necesidad, hasta que se pierde la voluntad de poner límites.
El enamoramiento que afortunada o desafortunadamente no dura mucho es adictivo, se libera dopamina, altamente adictiva, la misma que se libera en los deportes de riesgo, en la ludopatía y en el sexo compulsivo. Cada situación, lo que hacemos, decimos, pensamos se codifica en las células como una triada: acción-recuerdo-deseo.
En cuanto al sistema de AA, los 12 pasos, ya tiene 91 años de su creación, de manera que ya necesita algunas consideraciones. Afirma que el alcoholismo y las adicciones son una enfermedad, pero, es como compararlo con la diabetes, el cáncer, la persona puede actuar como víctima y aceptar que es un enfermo incurable. La pedagogía afirma “todo aquello que quieres que desaparezca, ignóralo. Todo aquello que quieres que se siga repitiendo: motívalo o prémialo. Acudir a las reuniones y presentarse como: Soy Pedro y soy alcohólico, Soy Juan y soy adicto. Pedro y Juan tienen años sin beber. Pero, estar reafirmando que son adictos refuerza la “enfermedad” Acuden a las juntas para reforzar, no para liberar. Además, sufren el fenómeno de la adicción al grupo; la transferencia y la contratransferencia inconsciente, es decir introyectan sentimientos y emociones de sus compañeros sin ser conscientes de ello, los guardan, luego, de manera inconsciente pueden generar interpretaciones erróneas, emociones negativas, proyecciones que interfieren con su progreso.
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